
Y aquí el detalle. Al final quien se encargó de montarla fue mi madre, que me está echando una mano de valor incalculable... como siempre. Hizo la capucha más grande, así que no ajustan los picos del panamá, pero lo bueno del tamaño es que abarca más en el tiempo que las compradas, que en cuanto crecen un poco ya no hacen buen servicio. Dos años después sigo utilizando la otra toalla de conejo.

precioso, muy elavorado, me ha encantado, no me he olvidado de los trajecitos del barriguitas estoy en ello, un saludo
ResponderEliminarTe ha quedado preciosa... Y siendo más grande aun la podrás aprovechar más...
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