Ésta es una entrada que tenía preparada del verano. Con la que está cayendo ahora. Es que como estoy en plan brazos caídos, pues no tengo nada actual que mostraros, pero creo que será por poco tiempo...
A lo que iba: hace unos años (cuatro y medio) estuve en Bratislava, capital de Eslovaquia. En cierta manera fue como un viaje al pasado, ya que la influencia de aquella época soviética aún está latente, con coches Lada, monumentos que recordaban la liberación por parte del Ejército Rojo del nazismo o en los edificios de esta factura. Una ciudad decadente con un casco antiguo precioso, pequeño pero precioso, con un castillo que recuerda a historias de Drácula (me quedé con ganas de ir hasta el interior del país). Por cierto, Andy Warhol es de aquí, yo le descubrí in situ.
Y callejeando por la ciudad encontré una tienda preciosa, que lamento no recordar ni el nombre ni la calle, con unas cosas realmente preciosas. Entre otros recuerdos compré estas simpáticas mariposas. Un poco de color entre el fondo de nieve. Besos
















