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martes, 27 de mayo de 2014

Ikeando

La inglesita cumple cinco años y esta semana se lo toma a modo de recopilatorio. Ayer publicaba prendas cosidas con telas de Ikea. Yo ya tenía entrada publicada, así que me sumo hoy, un Mei Tai con una de sus lonetas (cerquita de mi corazón). Ahora que lo pienso, después del tiempo, ésta es una de las costuras más provechosas que hice: por lo que supone el porteo y por lo que para mi peque-peque supuso y supone (y para mí también, tan cerca de mis besos). ¡Qué buen recuerdo! Y aún lo seguimos usando, de hecho lo pide él y en cuanto lo ve, como el perro de Paulov. 


Y aquí probando el mei tai. Aunque era para el peque-peque, la peque-grande también lo usó. Aquí tenía dos años. Y la mi nena ye grande. Quiero decir que aguanta bien el peso. En este enlace os dejo una búsqueda para que veáis más ejemplos.



miércoles, 14 de mayo de 2014

La Más Barata, recuerdos de infancia

Leyendo la entrada de hoy de Bigunki, había una foto de cajas de botones, una de esas fotos con recuerdo a pasado y a historias. A mí me vino uno de esos flashes de la memoria con olores y sonidos. Sabéis de lo que os hablo. De repente os encontráis viajando en el tiempo y en el espacio. De repente tenéis seis u ocho años y vais de la mano de vuestra madre. Y os encontráis embobada con la cara apoyada contra una cristalera tras la que hay una enorme caja registradora de aquellas antiguas, aún en uso, con céntimos de peseta, en dorados y negros, de teclas enormes y números en blanco que dan el vuelto deslizándolo por un tobogán forrado en plástico que atraviesa la pequeña abertura con silueta de ratonera de la cristalera. Y con aquel sonido tan característico. Mientras os envuelve un olor a humedad mezcla de los años, del género, del ir y venir, de papeles y cartones...

Foto de Bigunki


Viendo esa foto de las cajas de botones se agolpa en mi memoria el recuerdo de una mercería enorme en Oviedo. Tan enorme que daba a dos calles. Una con solera, de las de toda la vida y suelos hidráulicos, y aquel olor tan especial, con su caja registradora. Con su altura inmensa atestada de géneros, de todos los géneros imaginables que se pueda encontrar, y no, en una mercería. Se llamaba La Más Barata. Allí había de todo. Era un auténtico paraíso. Acercarse hasta la calle Cimadevilla, detrás del Ayuntamiento, era una apuesta segura.


Hoy en aquel local enorme, en el que te atendían por secciones, hay una arrocería que mantiene el nombre y aquellos preciosos suelos de baldosa.

Foto de minube.com

martes, 6 de mayo de 2014

¡Alfamatic-zada!

Nueva herencia: ¡una máquina de coser que hace de todo! Sí, sí, ya sé que me vais a decir que ya tenía la mía maquinina. Pero es que la pobre sólo cose y hace canilla. No sobrehila... Y ésta ¡hasta borda! También es del año de la Tana (el libro de instrucciones pone en los registros 1971), pero si funciona... 


Aún no la probé, anoche llegó a mis manos después de que la pusieran a punto y leí este libro de instrucciones tan curioso (para estos tiempos). Lo que más me llamó la atención es el papel, como engrasado y medio transparente, que en cierta manera recuerda al papel cebolla, pero que en la foto parece un papel más normal. El tema es que se va borrando...


Tiene caja de levas (??; esto me sonaba a otro tipo de máquinas, y no de coser precisamente), donde se colocan estas cosas redondas que aparecen en la parte de arriba de la foto, las levas. La cuarta está puesta y es lo que permite hacer los diferentes tipos de zig-zag y bordados. Pero con lo que flipé fue al abrir la caja de herramientas: ¡qué pila de prensatelas!, más el que lleva puesto. Resulta que son para hacer ojales con y sin girar la labor, hacer fruncidos, coser botones, para costuras de bordado en zig-zag, puntada invisible, hacer plegados y dobladillos, acolchar... También tiene para coser con dos agujas. La especie de espátula que se ve a la derecha es una regla-guía del tejido: ahora las rectas serán más rectas ;-). Vamos, ¡la caña! Estoy deseando ponerme a probar en un trapo viejo, que tengo cola de proyectos costuriles esperando...


Y aquí su maleta que ahora llamarían ¿vintage? ¿retro? Me pierdo en la terminología... ¡Vaya modernez! Y vosotras, ¿con qué coséis?

miércoles, 19 de marzo de 2014

Jersey con sabor a miel...


Me encanta este jersey. Tiene una pila de años. Lo hizo una de mis tías para ella y yo lo heredé cuando tenía 15 años. Y ya van unos cuantos desde entonces. Y está como nuevo. Se nota la lana. ¿Ahora cómo lo llamaríamos, vintage, retro...? A mí me recuerda a la miel...



viernes, 15 de noviembre de 2013

De mesas con historia (I)

Las últimas hortensias de mi jardín.
Después del tiempo esta mesa de una de mis bisabuelas maternas ya está restaurada por las manos de mi madre. Ahora me falta ponerle un tapete de mi otra bisabuela, la de las manos de oro, que tengo muchos donde elegir, y ésta es una labor harto difícil.


El día por aquí está tristón, otoñal, y así se presenta el fin de semana, propio para hacer galletas caseras (¡humm, ese olor impregnando la casa...!). Y en este ánimo recogido, os dejo esta canción del grupo sueco Oh, Laura! de título Release me. ¡Que os preste!

viernes, 7 de junio de 2013

Un gran tesoro

¡Mirad qué bolso más rechulo! Moderno con un toque vintage/retro tan de moda, ¿no? y no sólo por el retoque fotográfico... Pues no, la verdad es que este bolso tiene un porrón de años. De hecho forma parte de mi penúltima tanda de tesoros: es de mi bisabuela Juana, la de las manos de oro. Me lo dio una tía abuela mía, sabedora de mi afición tejeril y de mi aprecio por las cosas hechas por la abuela. La última adquisición ya os la mostraré, pero os adelanto que es toda una preciosidad, un tesoro de los grandes. Mi tía, que es la que vivía en casa con mis bisabuelos al estar soltera, y allí sigue viviendo, es la guardiana de una cantidad inimaginable de labores y otros tesoros de todo tipo de mis antepasados. Siempre nos sorprende con nuevas "apariciones". Y yo encantada de la vida.

Unos juegos de números grandes de agujas de tejer, un par de ellas con largo extralargo, un ganchillo del 3,5, un pack de agujas de doble punta del 2,5, una aguja de tejer desparejada del 000 y lo mejor, una aguja de ganchillo tunecino.

Aquí la tenéis, aunque como si os digo que es de tejer, porque no se aprecia la punta, pero es que la cámara no tiene zoom (vamos, está estropeado), así que acercar más significa desenfocar. Es de aluminio y larga. Calculo que será del 2,5 ó 3 o una cosa así. 

En la bolsa venían estos ovillos de algodón y la madeja de este color tan precioso y coger tan amoroso. Esta foto no la retoqué para que se apreciara bien el color del fucsia/lila, que sale fiel a la realidad.

Y aquí el detalle del agujero de la bolsa para sacar el cabo de lana para trabajar. La verdad es que esta bolsa me encanta. 

viernes, 10 de mayo de 2013

Las manos que me enseñaron a ganchillear II

Hoy os muestro mi herencia de las manos que me enseñaron a ganchillear (parte, porque otras cosas que mi abuela dijo siempre que eran para mi... ya se encargaron las aves de rapiña de hacerlo desaparecer, como tantas otras cosas que tampoco eran para ellas; ésas que cuando se las necesita nunca están, pero para dedicarse a liar siempre están dispuestas... sin que nadie las reclame, con su lista de preferencias...).

Ésta preciosa caja de infusiones Pompadour del año catapún chimpún que...

...en su interior contiene cordón de goma, cremalleras, velcros, hilos, cinturillas, carros de cremallera, cierrapolleras (así lo llamaba mi otra abuela, la asturiana, que era modista), gomas, hilos de bordar...

...y esta labor a ganchillo de redecilla que parece una boina, cosa que me extraña por la finalidad en mi abuela, y que me inclino más por una bolsa para cocer los garbanzos dentro del cocido y así tenerlos controlados a la hora de servir...

... y este tupper ware...

...con hilos, un estupendo kit de agujas de coser con largos, grosores y ojos diversos (las que yo tengo hacen un grato favor a los oculistas...), tijeras, centímetro, jaboncillos, dedales...

...más hilos de coser en la segunda planta... 

... estos enhebradores, el blíster de botones (siempre me hizo gracia esta presentación), una pedazo de aguja de fierro de las que usaban para los colchones, creo, y esta aguja de ganchillo XXL de aquellos tiempos...

 ... y una colección de dedales, que me quedan un poco grandes (mi abuela era de manos grandes y largas uñas pintadas siempre de rojo) y este tubo de optalidón lleno de agujas laneras y de bordado, de punta roma, ahora sí que voy servida...
 Estos enhebradores automáticos siempre me hicieron mucha gracia.


martes, 26 de marzo de 2013

Gracias

Después de inspirar y suspirar varios días quería agradeceros a todas vuestros cariñosos y animosos comentarios y correos. Por aquí habéis pasado muchas y habéis tenido un delicado momento. Algunas habituales que ya nos conocemos de tiempo, otras recién llegadas. A todas muchas gracias. 

Ella es uno de los motivos de mi pasión, ella me acompañó durante años, echó borrones, pero espero que eso sea lo que se diluya con el tiempo. Me quedo con los viejos recuerdos, con sus manos de uñas siempre pintadas de rojo, de sus canciones y cuentos, de sus historias y leyendas... Ahora quién me las contará... la voz de la añoranza...

miércoles, 20 de febrero de 2013

La mía maquinina

Y finalmente está en mis manos. Era un objeto deseado y ahora ya sí que sí dejo de pasear las cosas para coserlas en casa de mi madre.

Es una Alfa del año de la Tana que mi madre heredó de una de sus tías. Y como tiene otras dos, una de ellas más moderna y heredada de otra tía, me dio ésta para que vaya fogueándome.

jueves, 18 de octubre de 2012

El tesoro de la abuela de las manos de oro


Los elementos se alían en contra, así que no puedo descargar nuevas fotos de proyectos terminados y otros en camino, así que os enseño un tesoro familiar. Ya os hablé en varias ocasiones de mi bisabuela, la de las manos de oro, manos primorosas hacedoras de labores preciosas, ya centenarias algunas de ellas. Un tesoro auténtico.

Mi madre guarda, entre otras pertenencias, algunas muestras de ganchillo y también de bolillos. En un principio estaban en una bolsa, de modo que se arrugaban, no se podían ver bien, así que hace unos años se nos ocurrió hacer una especie de álbum con ellas, un catálogo de maravillas.

Y aquí os muestro algunos de estos tesoros familiares, que también podrían enmarcarse y se lucirían mucho más. Una opción que ya vi en numerosos blogs y que como regalo para mi madre creo que no tendría precio.

domingo, 22 de julio de 2012

Nueva adquisición para restaurar

Se trata de una maravillosa mesa con años de historia, propiedad de otra de mis bisabuelas (una, la madre de mi abuela materna, es la de las manos prodigiosas aquí y aquí, otra, la propietaria de esta mesa, es la madre de mi abuelo materno).

Llegó a mis manos hace unos meses. Le falta el sobre, pero algo encontraré para poner enmarcado y con un cristal. Tenía idea de pintarla de claro, pero ahora no lo tengo tan claro.
Me gusta como queda y el contraste de color y de estilo. Ya os mostraré el final.
Cambiando  de tema, en cuanto al libro de Camilla Läckberg Las huellas imborrables, el quinto de la saga, me enganchó. Acerté con el cambio. Y creo que es el que más me gustó de los cinco que llevo leídos, así que lo recomiendo. Buscaba el sexto, La sombra de la sirena, en la biblio, pero está prestado, así que el bibliotecario del otro día, uno nuevo, me recomendó como lectura estival Entre limones, de Chris Stewart. Completa el título la leyenda "Historia de un optimista", así que como necesito un poco de ánimo con tanta crisis coyuntural, estoy dejándome llevar por sus páginas livianamente, mientras me transporto a mis vacaciones granaínas y me río con el estilo inglés. 

Aprovecho también para deciros que no tengo tiempo ni para peinarme (y esto es literal). Le doy a las agujas, tengo cosas acabadas y otras en proceso, pero es que no hago fotos, pereza que me da, no miro los correos, no puedo ver los blogs, no contesto a los que me preguntan... Mi peque peque cumplirá un año el sábado que viene (dioxx! un año ya...) y se está soltando a caminar, así que no puedo hacer nada que no sea llevarle colgando de mi pantalón, falda o lo que sea. Todo lo toca, lo investiga, lo revuelve, lo tira... (ya sabéis cómo va esto), así que desisto, me relajo y espero a que llegue el momento en el que pueda ponerme con el ordenador sin que me tironeen del cable, me anden con el teclado o chupen el enchufe. Todo tiene su momento. Eso sí, me quedó la fachada de mi casa fetén...

miércoles, 25 de abril de 2012

Camino de mesa con historia



Éste es otro de los tesoros familiares y ahora que tengo mesa de comedor aprovecho para lucirlo como dios manda. La autora es mi bisabuela la de las manos de oro, la misma del cojín con historia y de tantas otras preciosidades. Las calas provienen de mi jardín, una flor sencilla que me encanta.

martes, 10 de enero de 2012

Con gran dolor de mi corazón...

Aprovechando que tengo que desmontar la casa, que pasa el tiempo, los peques crecen, la ropa no se estira, hay que hacer sitio en los armarios (que también van a desaparecer)... tengo que ir retirando ropita del más bebé de la casa. Aún no la había retirado porque me da gran dolor del corazón tener que guardarla sabiendo que no la va a usar más. Que estos primeros meses de vida pasaron ya, que se hace grande... (¿les comenté que tengo síndrome de Peter Pan?). Sniff. Toda ella es hecha por las primorosas manos de mi madre.

Camisinas de batista de primera puesta. El peque fue tan grande, o la talla tan de primera puesta, que cuando se las quise poner ya no le valían... Sniff

Chaquetos, algunos de la hermana mayor.

Ranitas. Me parecen tan monas al no ser repolludas, y que están taaaan ricos con ellas...

Faldones. De estos ya no soy muy amiga, pero me encantan también. Es que son tan bebés...
Creo, espero, supongo... que algún día me pondré al día con vuestros blogs y comentarios, entre otras cosas...

miércoles, 30 de noviembre de 2011

De baberos

(Esta entrada la tenía preparada de julio... y hasta hoy), aquí os muestro los últimos baberos que me hizo mi madre (no para mi exactamente, claro, jaja) reciclando telas. De lo más suaves y amorosos...

Éste con la tela del faldón y el arrullo y el revés con una muuuuy suave.


La misma utilizada para este otro.

Con esta tela se hizo el saco del matrix (capazo y huevito) y una bata de peque.


Y estos son los restos de una ranita de bebé.



Tengo todavía unos pendientes de hacer, aunque esos ya son cuenta mía (el otro día, y esto no es de julio sino de ahora, hice un acercamiento, pero tuve que salir por patas... no me cargué nada).

viernes, 25 de noviembre de 2011

Mochila de cuero

Por fin os muestro mi mochila de cuero. Para mi es toda una joya. Me la hizo mi madre y está más que trayada, pero ahí sigue, casi como el primer día (que no recuerdo ya cuál fue, pero puede que guapamente tenga algo más de diez años).


Éste es un detalle del motivo celta.

Lo bueno de la mochila, entre otras cosas, es que es antirrobo. Una vez que te la cuelgas no hay manera de abrirla, así que es ideal en ese sentido para viajes o follones de gente. En el interior tiene un pequeño bolso, eso sí, acaba siendo una especie de cajón desastre en el que metes y metes y luego tienes que andar revolviendo para encontrar, por eso me hice este neceser o este otro con la intención de organizarlo un poco.