Los niños son emocionales hasta los 7 años. Cuando nos convertimos en adultos olvidamos algunas facetas de nuestra infancia, sobre todo esos aspectos relacionados con las emociones. Perdemos empatía con tantos quehaceres adultos, vivimos con mucha prisa, sin una pizca de paciencia, y no nos ponemos en su lugar. Muchas perretas se solucionarían atendiéndoles un poquito más...
Una de las profes de apoyo del año pasado de la peque-grande este curso se hace cargo de un nuevo grupo de peques en otro colegio. Para trabajar con ellos la gestión de las emociones me envió este vídeo que os muestro debajo y me encargó si le podía hacer un monstruito similar. Me pareció una estupenda idea para trabajar esta faceta tan importante y que, incluso de adultos, no sabemos cómo manejar. ¿Qué os parece?






















